LIMITACIONES A LA VENGANZA
La ley del Talión. Es una de las primeras limitaciones al sistema de la venganza, fundamentalmente en lo que se refiere a la intensidad de la pena o castigo que se aplicaba al autor del delito.
El sistema talional establece la proporción entre el daño sufrido y la pena a aplicar; o sea que establece que la pena debe ser igual al daño sufrido por la víctima. De ahí surge la conocida enunciación: ojo por ojo, diente por diente. Conforme a esto, si alguien cortaba una mano a otra persona, la pena consistiría en que se le cortara una mano al autor del daño; si una casa se derrumbaba por estar mal construida, y moría su dueño y el hijo, el constructor era culpable y la pena consistiría en la muerte del constructor y su hijo.
Con los delitos que no producían daño físico, se adoptaba otro tipo de castigo. Así, por ejemplo, si alguien robaba a otro, el castigo no consistía en que se le robara a él, sino en que se le cortaran las manos; del mismo modo, al que incurría en calumnias, injurias o falso testimonio, se le cortaba la lengua.
Los antecedentes más importantes de la aplicación de la Ley del Talión, se dieron en el Código de Hamurabi, en las XII Tablas y en la Ley Mosaica.
Por último, recalcamos que lo más importante de la Ley del Talión, es que constituye una limitación intensiva de la pena, pues esta se debe limitar al daño sufrido por la víctima.
La composición. Este sistema, también limitativo de la venganza, consiste en reemplazar la pena por el pago de una cantidad de dinero.
Conforme el sistema de la composición, el autor del delito, en vez de sufrir una pena, pagaba una cantidad de dinero; y la víctima, en vez de recurrir a la venganza, recibía dicha cantidad.
En un principio, la composición fue voluntaria, ya que la víctima podía optar entre recibir el pago o recurrir a la venganza, salvo algunos delitos como por ejemplo, el de traición que no admitían ser compensados.
Posteriormente, la composición pasa a ser legal, es decir, pasa a ser obligatoria por imposición de la ley, no pudiendo la víctima, en consecuencia, recurrir a la venganza.
El sistema de la composición es el antecedente de la actual indemnización civil por los daños materiales o morales causados por el delito.