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LA NOCIÓN DE DELITO SEGÚN GARÓFALO

Los positivistas también trataron de definir al delito, pero no desde el punto de vista filosófico-jurídico, como lo hizo Carrara, ni tampoco desde el punto de vista jurídico, como lo hicieron los dogmáticos, sino desde el punto de vista natural o sociológico.

Garófalo, elabora su doctrina denominada ‘teoría del delito natural’, por la cual trata de definir a lo que, por naturaleza, era y siempre había sido delito, a través del tiempo y de los pueblos. O sea: trata de dar un concepto sobre lo que es delito por naturaleza, trata de definir el ‘delito natural’.

Para lograrlo, Garófalo comienza a investigar qué hechos, a través de las distintas épocas y pueblos, siempre fueron considerados como delitos.

Pero la tarea de Garófalo se enfrentó con una gran dificultad: los hechos considerados delitos, no fueron los mismos en todos los tiempos, y se da el caso de que, hechos que hoy son delitos, no lo eran en la antigüedad. Ej.: en la antigüedad, matar por piedad al padre enfermo, no era considerado delito, tampoco era lícito matar para cumplir con la venganza.

Para salvar la dificultad, Garófalo cambia el objeto de su estudio, y en vez de investigar hechos, comienza a investigar qué sentimientos lesionan los delitos. Él había observado que los delitos lesionan sentimientos, entonces comienza a investigar si hay sentimientos perdurables, cuya lesión siempre hubiese sido considerada como ilícita; y su tarea lo lleva a la conclusión de que hay 2 sentimientos cuya lesión la humanidad siempre consideró delito: el sentimiento de piedad (o benevolencia) y el sentimiento de probidad (o justicia).

El sentimiento de piedad, puede ser lesionado por el homicidio, las heridas, las mutilaciones, los malos tratos, el estupro, el rapto, la violación, el secuestro, etc.

El sentimiento de probidad, puede ser lesionado por el robo, el hurto, la estafa, los incendios, los daños, etc.

La lesión de estos sentimientos, constituía para Garófalo el ‘delito natural’; pero como estos sentimientos no estaban desarrollados por igual en todos los pueblos civilizados, sino que existían en mayor o menor medida, Garófalo consideró que había delito, cuando esos sentimientos se violaban en la ‘medida media’ en que la sociedad civilizada los poseyera, medida esta que era necesaria para que se pudiera considerar al hombre adaptado a la sociedad.

Conforme a estos razonamientos, Garófalo da su definición:

«El delito natural es una lesión en los sentimientos de piedad y probidad, según la medida media en que son poseídos por las razas superiores, medida que es necesaria para la adaptación del individuo a la sociedad».

Garófalo advirtió que ciertos delitos tales como los delitos contra el Estado, o los delitos contra la tranquilidad pública quedaban fuera de su definición, pero sostuvo que esto era correcto, pues ellos no constituían hechos malos en sí mismos, o sea ‘delitos naturales’, sino que eran ‘delitos de creación política’, es decir, hechos que a pesar de no lesionar los sentimientos de piedad y probidad, el Estado los prohibía y los consideraba ‘delitos’, según sus necesidades políticas.

En síntesis: Garófalo distingue entre el delito natural, que es el delito malo en sí mismo (delicta mala in se), y el delito de creación política, que es malo porque el Estado lo prohíbe (delicta mala quia prohibita), que no está comprendido en su definición.