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AGUAS INTERIORES

Los espacios acuáticos se clasifican en:

Las aguas jurisdiccionales son el mar territorial, la zona contigua, la zona económica exclusiva, la plataforma continental y las aguas interiores. De todas ellas, dedicaremos nuestro comentario a las últimas, entre las que se pueden mencionar los ríos, los mares interiores y los mares cerrado, los golfos y bahías, los estrechos, los puertos y radas, y los canales. Muchos de ellos podrán ser internos o internacionales según su ubicación, y de ello dependerán las normas aplicables a la navegación por ellos.

 

Los ríos. Suelen clasificarse en nacionales e internacionales. Los nacionales son los que nacen, circulan y mueren en el territorio de un solo Estado. Los internacionales se distinguen en: internacionales propiamente dichos, que son los que recorren el territorio de diversos Estados; y los fronterizos, que son los que sirven de límite a dos o más Estados.

La navegación en los ríos nacionales depende de la legislación interna; la muestra garantiza la libre navegación de sus ríos interiores a los buques de todas las banderas, con sujeción a los reglamentos pertinentes (Constitución Nacional, art. 26); otros Estados, en cambio, reservan la navegación de sus ríos interiores a los buques de su bandera.

Los ríos internacionales propiamente dichos se rigen en sus diversos sectores, según las leyes internas de los países que atraviesan. Los fronterizos suelen regirse por tratados entre las naciones que limita; tal el caso del Río de la Plata, que en la actualidad se rige por el Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo, de 1973.

 

Mares interiores y mares cerrados. Son mares interiores los que se encuentran dentro del territorio de uno o más Estados, y que tienen acceso al alta mar. Mares cerrados son los que se encuentran dentro del territorio de uno o más Estados, pero que no tienen salida al alta mar.

Los mares interiores son de libre navegación, si están en el territorio de más de un Estado, o si estando en el territorio de un solo Estado, el canas de acceso al alta mar pertenece a más de un Estado, siempre que tenga un ancho superior a 10 millas marinas. En todos los demás casos, se considera agua interior.

Los mares cerrados son interiores si están en el territorio de un solo Estado; si está entre varios, pertenece a los ribereños, y su régimen de navegabilidad podrá establecerse por tratados.

 

Golfos y bahías. Que sean aguas interiores o estén sometidos al régimen del mar territorial, depende del ancho de su boca y de la profundidad de su escotadura (ver Ley 17.094).

 

Estrechos. Cuando unen una parte de la alta mar con otra parte de la alta mar, son de libre tránsito, aunque ambas costas del estrecho pertenezcan a un mismo Estado; lo mismo ocurre cuando unen alta mar y el mar territorial de otro Estado (conf. Conv. de Ginebra/58, sobre Mar Territorial y Zona Contigua, art. 16, inc. 4º).

 

Puertos y radas. Los puertos forman parte del territorio firme de los Estados, y se consideran parte de la costa aunque estén más adentrados en el mar (ver Convención citada, art. 8 sobre instalaciones permanentes). El Estatuto sobre el Régimen de Puertos de Mar, aprobado en la reunión de Ginebra de 1923, comprometió a los Estados contratantes a aplicar a buques extranjeros en sus puertos de mar, el mismo tratamiento que a sus nacionales.

Las radas son estacionamientos pasajeros para buques y se rigen por el régimen de mar territorial, aunque estén situadas fuera de su límite exterior (art. 9).

El acceso a los puertos y radas se rige por la reglamentación interna del país al que pertenecen.

 

Canales artificiales. Son comunicaciones artificiales que construyen los Estados para facilita la navegación entre mares y/o ríos, y son del dominio del Estado que los construye. Si bien el régimen de los canales suele ser fijado por convenciones internacionales, la reglamentación de su uso corresponde al Estado que detenta la soberanía.