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EFECTOS PATRIMONIALES DEL MATRIMONIO

CALIFICACION: BIENES PROPIOS Y GANANCIALES

DISTINTOS SUPUESTOS

PLANTEO. Juan R. y Marta A. se casaron en 1970; pidieron el divorcio por presentación conjunta el 1 de septiembre de 1993 y se dictó sentencia de divorcio el 1 de marzo de 1994.

TAREA. Determinar el carácter de los siguientes bienes, y los derechos de las partes al respecto:

1) UN TERRENO QUE JUAN COMENZO A POSEER ANIMUS DOMINI EN 1962, DECLARANDOSE JUDICIALMENTE SU USUCAPION EN 1983

Estamos frente a un caso de prescripción adquisitiva, el cual se encuentra regido por el principio general que sienta el art. 1267 C.C., según el cual, si la adquisición del bien tiene causa anterior a la celebración del matrimonio el bien será propio. Por esto vemos que el bien que Juan comenzó a poseer antes del matrimonio es propio de él por aplicación de este principio; porque aunque la posesión se completó después y la sentencia que declara la prescripción adquisitiva se dictó durante el matrimonio hay que tener en cuenta el efecto retroactivo de tal sentencia a la fecha de comienzo de la usucapión (dado su carácter declarativo).

En conclusión este terreno es un bien propio de Juan y por lo tanto Marta no tiene derechos sobre el mismo.

2) UNA CASA CONSTRUIDA EN 1984 SOBRE ESTE TERRENO.

Se trata de una mejora regida por el art. 1272 parr.7, la cual da más valor a un bien propio. Pero aunque el valor de tal mejora (en este caso la edificación) deba reputarse ganacial por lo dispuesto en el art. 1272, la mejora, como tal, sigue la calidad del bien al cual ha accedido, sin perjuicio de la recompensa debida a la sociedad coyugal, en su caso, por el empleo de fondos gananciales para dar mayor valor a un bien propio.

Aquí se trata de una mejora que pasa a formar un mismo cuerpo con la cosa principal (igual casa con terreno propio), y por ello adquiere carácter propio. Pero será necesrio advertir que si la compra fue con fondos gananciales habrá lugar a una recompensa en favor de la sociedad coyugal.

Concluimos por todo ésto en que el carácter de la casa es propio ( por según la suerte del terreno al cual accede), pero el valor de la misma es ganancial (art.1272), por lo cual ambos conyuges tendrán derechos sobre ella (ya sea mediante la venta o establecienda una recompensa en favor de la sociedad conyugal)

3) EL TERRENO TIENE COSTA SOBRE UN RIO, Y SU SUPERFICIE HA SIDO ACRECENTADA EN LOS ULTIMOS DIEZ ANOS POR LA ACUMULACION DE TIERRA TRAIDA POR LA CORRIENTE. A LA EPOCA DEL DIVORCIO, JUAN ESTA REALIZANDO EL TRAMITE DE MENSURA E INCRIPCION DE LA NUEVA PARCELA EN EL REGISTRO

En éste caso un bien propio de Juan, el terreno, ha aumentado materialmente y por eso extiende a éste aumento el carácter de propio. De éste modo la nueva parcela es propia de Juan, y Marta no tendrá derechos sobre la misma.

4) LA PROPIEDAD INDICADA PRECEDENTEMENTE FUE DADA EN ARRENDAMIENTO EN 1990; EL LOCATARIO ADEUDA LOS ALQUILERES CORRESPONDIENTES AL ANO 1993

Nos encontramos frente al supuesto de frutos civiles, regido por el art.1272 parr.4. Según éste todos los frutos naturales o civiles de los bienes ganaciales o propios de cualquiera de los conyuges son gananciales. De éste modo los devengados o pendientes al tiempo de la disolución de la sociedad conyugal serán gananciales aunque su percepción se concrete después. Pero en éste caso será necesario tener en cuenta que la disolución de la sociedad conyugal se ha producido el 1 de septiembre de 1993, cuando se solicitó el divorcio por presentación conjunta (art.1306 1 parr.), y por esto sólo serán gananciales los alquileres devengados desde enero hasta agosto (inclusive) de 1993. Ésto se debe a que la sentencia de divorcio produce la disolución de la sociedad conyugal con efecto al día de la notificación de la presentación.

Por todo ésto los alquileres que van desde enero a agosto de 1993 serán gananciales, teniendo ambos conyuges derecho sobre los mismos; mientras que los devengados de allí en mas son propios de Juan, por corresponder el arrendamiento a un bien propio de éste, y de este modo Marta no tiene derecho sobre éstos últimos.

5) UN DEPARTAMENTO ADQUIRIDO POR MARTA; FIRMO EL BOLETO EN MARZO DE 1993; PAGO EL PRECIO EN DOCE CUOTAS MENSUALES, LA PRIMERA EL 10 DE MARZO DE 1993 Y LA ULTIMA EL 10 DE FEBRERO DE 1994. MARTA RECIBE LA POSESION Y FIRMA LA ESCRITURA EL 10 DE MARZO DE 1994.

El departamento adquirido por Marta tendrá el caracter de ganancial por tener su causa durante la vigencia del matrimonio (boleto firmado en marzo de 1993). Pero con respecto a las cuotas abonadas desde septiembre de 1993 hasta la última tendrá derecho de recompensa contra la sociedad conyugal puesto que se considera que desde la disolución de la misma (septiembre de 1993) lo que abonó fue con dinero propio. Igualmente esto será susceptible de verificación durante el proceso a fin de determinar si realmente fue abonado con dinero propio o si se utilizaron sumas gananciales.

6) UN CREDITO POR $100.000 DE MARTA CON SU HERMANO, PORQUE EN 1991 HEREDO A SU PADRE, Y LE CEDIO LOS DERECHOS SUCESORIOS A SU HERMANO, POR UN PRECIO QUE TODAVIA NO COBRO.

Tal crédito no será ganancial pues su causa es la cesión de derechos sucesorios a su hermano. Esto deriva del art. 1271, según el cual, no son gananciales las adquisiciones realizadas a título gratuito por cualquiera de los cónyuges durante el matrimonio, es decir las que provienen de una herencia, legado o donación en su favor. En éste caso Marta heredó a su padre, cediendo sus derechos a su hermano, y por lo tanto el crédito que tiene contra éste encuentra su causa allí. De éste modo el crédito es propio de Marta, excluyendo a Juan de derechos sobre el mismo.

7) LOS INTERESES PACTADOS SOBRE LA DEUDA REFERIDA, DEL 12% ANUAL A PARTIR DE ABRIL DE 1992, QUE TAMBIEN ESTAN PENDIENTES DE PAGO.

Con respecto a los intereses pactados sobre esa deuda, éstos constituyen frutos civiles que aunque provienen de un crédito propio se consideran gananciales (art. 1272 parr. 4). Pero es necesario tener en cuenta que tendrán éste carácter sólo los devengados desde abril de 1992 hasta agosto de 1993 inclusive, pues a partir de éste momento se produjo la disolución de la sociedad conyugal. De éste modo concluímos en que los intereses devengados durante el período recién nombrado son gananciales, teniendo derecho sobre ellos ambos cónyuges, y de allí en más (desde septiembre de 1993) sólo Marta tendrá derecho sobre ellos por encontrar su causa en un crédito propio de ella.