COOPERACION INTERNACIONAL EN EL AMBITO ESPACIAL
Este es uno de los principios mejor logrados en el sistema jurídico espacial. Es obligatorio y condiciona la legitimidad de cualquier actividad en el espacio.
La aplicación de este principio es uno de los medios útiles para la prevención de reclamos por actividades espaciales. Aspira a la operación conjunta de las naciones interesadas en una misma actividad, con la consecuente asunción de derechos y obligaciones por parte de cada una de ellas. El principio no apunta al consentimiento pasivo de aquella nación que recibirá los beneficios o efectos de una actividad, ni siquiera a la aprobación de la propuesta de aquella nación que pondrá en marcha la operación, sino que procura alcanzar la activa y efectiva participación de ambas.
Las naciones en desarrollo pueden carecer de recursos tecnológicos o económicos para emprender una actividad espacial por sí. Pero es indudable que pueden acceder a ella aportando recursos intelectuales, territoriales -para la construcción de bases de lanzamiento, por ejemplo- o al menos, suministrar la materia prima necesaria para el logro de tal proyecto. En este sentido, la planificación, la buena fe y la lealtad entre las naciones, harán posible una distribución equitativa de cargas y beneficios y que la actividad sea una respuesta a auténticos intereses de las partes involucradas y de la humanidad. Además, son una garantía de que el reparto de beneficios no se convertirá en una ayuda tecnológica prestada a la parte más débil de la actividad, de acuerdo al criterio y buena voluntad por parte de la nación que, en este caso, asumiría todos los riesgos.
La cooperación internacional vista a través de la solidaridad entre las naciones, establece un vínculo dignificante y acuerda un verdadero sentido al principio de igualdad entre las naciones. Su ausencia sólo puede contrarrestarse por medio del proteccionismo -tan humillante como arbitrario- que lejos de reconocer igualdad, profundiza las diferencias, privando de derechos al beneficiario al liberarlo de toda carga.
Lo que venimos diciendo está muy ligado al principio del patrimonio común de la humanidad, en una clara expresión de la necesidad de unión que tiene la humanidad, de compartir un solo patrimonio, un destino único y solamente una posibilidad de supervivencia: la paz.